Nicolaes Berchem – Landscape with herd at the watering
Ubicación: Louvre (Musée du Louvre), Paris.
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La disposición espacial es jerárquica: al frente, la agrupación de ganado –ovejas, bueyes– y sus acompañantes humanos; en segundo plano, una topografía montañosa que se eleva gradualmente hacia un cielo parcialmente nublado. Un robusto árbol, situado a izquierda del cuadro, actúa como marco natural, dirigiendo la mirada del espectador hacia el interior de la composición. Su follaje denso contrasta con la claridad del cielo y la luz que lo atraviesa.
La paleta cromática es cálida, con predominio de tonos ocres, marrones y verdes, que sugieren una atmósfera serena y bucólica. La pincelada es suelta y expresiva, especialmente en la representación de la vegetación y las rocas, otorgando a la escena una sensación de naturalidad y espontaneidad.
Más allá de la mera descripción del paisaje, el autor parece interesado en transmitir una idea de armonía entre el hombre y la naturaleza. La presencia del rebaño, símbolo de sustento y prosperidad, se integra perfectamente en el entorno rural, sugiriendo un ciclo vital continuo y equilibrado. Las figuras humanas, vestidas con ropas sencillas, parecen participar activamente en esta dinámica, desempeñando su papel como pastores y guardianes del ganado.
Se intuye una cierta melancolía subyacente a la escena, quizás derivada de la fugacidad del tiempo o de la conciencia de la precariedad de la existencia humana. La vastedad del paisaje, con sus montañas imponentes y su cielo infinito, contrasta con la pequeñez de las figuras humanas, recordándonos nuestra insignificancia frente a la inmensidad del universo. La luz, aunque generosa, no elimina por completo una sensación de sombra y misterio que se cierne sobre el paisaje.
En definitiva, esta pintura evoca un mundo rural idealizado, donde la vida transcurre en sintonía con los ritmos de la naturaleza, pero también nos invita a reflexionar sobre nuestra propia condición humana y nuestro lugar en el cosmos.