Giovanni Bellini – Madonna Triptych (Mary and Child and the Saints Hieronymus and Ubaldus. in the lunette - Man of Sorrows)
Ubicación: Gallery of Accademia, Venice (Gallerie dell’Accademia).
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En la parte central, una figura femenina sostiene en sus brazos a un niño pequeño. El atuendo de la mujer, con velo y manto oscuro contrastando con el rojo que se vislumbra bajo él, evoca una imagen de pureza y maternidad sagrada. La postura es frontal, hierática, invitando a la veneración. El niño, en su cercanía, irradia una serenidad infantil, aunque su presencia anticipa un destino trascendente.
A flancos de esta figura central, dos hombres vestidos con túnicas y hábitos eclesiásticos se presentan como intercesores o santos protectores. El hombre a la izquierda, ataviado con ropajes carmesí, parece sostener un libro abierto, posiblemente aludiendo a su erudición o a una escritura sagrada. El santo de la derecha, con indumentaria episcopal y portando un báculo, denota autoridad religiosa y poder espiritual. La composición de sus figuras es formal, con una marcada simetría que refuerza el carácter solemne del conjunto.
La luneta superior introduce una escena de marcado dramatismo. En ella, una figura masculina, desnuda hasta el torso, se presenta con signos evidentes de sufrimiento: la corona de espinas, las heridas en el cuerpo. A ambos lados, ángeles, uno llorando y otro mostrando una expresión de compasión, intensifican la atmósfera de dolor y sacrificio. La luz que ilumina a esta figura central es intensa, casi cegadora, acentuando su importancia dentro del conjunto iconográfico.
La paleta cromática se caracteriza por el uso predominante de colores cálidos: rojos, ocres y dorados, que sugieren riqueza, nobleza y divinidad. El fondo neutro, con una sutil gradación tonal, permite destacar las figuras principales y focalizar la atención del espectador en los detalles de sus vestimentas y expresiones.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la maternidad divina, la intercesión de los santos, el sacrificio redentor y la compasión celestial. La yuxtaposición de la serenidad maternal con la imagen del sufrimiento sugiere una reflexión sobre la dualidad inherente a la fe cristiana: la alegría de la esperanza frente al dolor de la expiación. La disposición vertical de las figuras refuerza la jerarquía espiritual, situando a la Virgen y el Niño en el centro de la devoción, mientras que los santos actúan como mediadores entre el mundo terrenal y lo divino. La iconografía general apunta a una obra destinada a fomentar la piedad personal y la contemplación religiosa.