Rijksmuseum: part 3 – Vanmour, Jean Baptiste -- Turkse vrouw, 1727-1737
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El vestuario es particularmente llamativo. Se distingue por una profusión de detalles: un chaleco ricamente bordado, una túnica o capa oscura adornada con un cuello de piel que contrasta con la tez clara de la mujer, y un cinturón ostentoso que marca su cintura. La cabeza está cubierta por un turbante ornamentado, decorado con plumas rojas que añaden un toque exótico a la composición. En su mano derecha sostiene un abanico, un accesorio común en los retratos femeninos de la época, utilizado tanto como elemento decorativo como para sugerir una actitud elegante y refinada.
El fondo es relativamente sobrio: una cortina pesada de color verde oscuro que crea una atmósfera teatral y concentra la atención sobre la figura principal. A la izquierda, se vislumbra un pedestal o columna, ligeramente iluminado, que contribuye a la sensación de monumentalidad del retrato. La iluminación es suave y difusa, favoreciendo los volúmenes y resaltando las texturas de las telas y el brillo de los adornos.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece aludir a una fascinación por lo oriental, un tema recurrente en el arte europeo del siglo XVIII. El atuendo, aunque estilizado y posiblemente no completamente fiel a la realidad, evoca imágenes de Oriente, sugiriendo exotismo, riqueza y misterio. La pose de la mujer, con su mirada dirigida hacia adelante y su expresión serena, transmite una sensación de dignidad y poder.
Es posible interpretar esta obra como un reflejo del interés europeo por las culturas no occidentales, a menudo idealizadas y romantizadas en el arte de la época. El retrato podría también sugerir una cierta ambivalencia: mientras que celebra la belleza y la elegancia de la figura representada, al mismo tiempo la distancia a través de su vestuario exótico, situándola en un territorio cultural diferente. La pintura invita a reflexionar sobre las representaciones culturales y los estereotipos asociados con el otro en el contexto del siglo XVIII.