Rijksmuseum: part 3 – Alma Tadema, Lawrence -- De dood van de eerstgeborene van de Farao, 1872
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A su alrededor, una multitud de figuras reacciona a la tragedia. Un hombre, presumiblemente el padre o un familiar cercano, se inclina sobre el cuerpo, mostrando una expresión de profundo dolor y desesperación. Su postura es tensa, casi rígida, transmitiendo la magnitud de su pérdida. Una mujer, vestida con ropas elaboradas, parece sostener al difunto, su rostro oculto en parte por las sombras, pero sugiriendo un gesto de consuelo o resignación.
El ambiente está iluminado por múltiples fuentes de luz: lámparas de aceite que proyectan una cálida y tenue luminosidad sobre los rostros y objetos presentes. Esta iluminación crea fuertes contrastes entre la luz y la sombra, acentuando el dramatismo del momento y dirigiendo la atención hacia las figuras principales. Se aprecia un grupo adicional de personas en segundo plano, observando la escena con expresiones variadas que sugieren conmoción, tristeza e incluso temor.
En primer plano, sobre una mesa baja, se disponen diversos objetos: vasijas, incensarios y lo que parecen ser ofrendas o elementos rituales. Estos detalles refuerzan el contexto cultural de la obra y aluden a las prácticas funerarias de la época. La disposición de los objetos, junto con la presencia de un pequeño animal muerto en el suelo, podría interpretarse como una representación simbólica de la muerte y el duelo.
Subyacentemente, la pintura explora temas universales como la pérdida, el dolor y la fragilidad de la vida. La escena evoca una sensación de solemnidad y misterio, invitando a la reflexión sobre la inevitabilidad de la muerte y las complejas emociones que la acompañan. La meticulosa atención al detalle en la representación de los objetos y vestimentas sugiere un interés por la autenticidad histórica y cultural, aunque también se puede percibir una idealización del mundo antiguo, propia de la estética orientalista del siglo XIX. La composición, con su enfoque en las figuras humanas y su interacción emocional, busca generar empatía en el espectador y transmitir la intensidad del sufrimiento humano ante la pérdida de un ser querido.