Willem van de Velde the Younger – Velde-The-Younger The Battle Of Kijkduin Near Texel (21 August 1673) 1687
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La paleta cromática está dominada por tonos fríos: azules y grises que sugieren un día nublado o brumoso, contribuyendo a una atmósfera de tensión e incertidumbre. El agua se presenta agitada, con crestas espumosas que reflejan el movimiento violento de los barcos. El humo denso, visible sobre la escena, indica disparos y explosiones, intensificando la sensación de caos y destrucción.
Los buques están representados en diversas posiciones: algunos a punto de embestirse, otros sufriendo daños visibles, con velas rasgadas o mástiles inclinados. Se distinguen banderas ondeando en lo alto de los palos principales, aunque su identificación precisa es difícil debido a la distancia y la resolución de la imagen. La disposición de las embarcaciones sugiere una lucha encarnizada, donde la maniobrabilidad y el posicionamiento estratégico son cruciales.
El autor ha logrado transmitir un sentido de inmediatez y realismo en la representación del combate. La atención al detalle en los barcos, aunque a pequeña escala, revela un conocimiento profundo de la arquitectura naval de la época. La luz, aunque tenue, resalta ciertos elementos clave, como las velas hinchadas por el viento y las explosiones que iluminan brevemente la escena.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de poderío marítimo, conflicto bélico y la fragilidad humana frente a la fuerza de la naturaleza. La ausencia de figuras humanas individuales permite una reflexión más amplia sobre la guerra como un fenómeno impersonal y destructivo. La representación del mar como un espacio vasto e implacable subraya la vulnerabilidad de los combatientes, reducidos a meros peones en un juego de poder. El humo que oscurece el horizonte podría interpretarse como una metáfora de la incertidumbre y las consecuencias imprevistas de la guerra. En definitiva, se trata de una pintura que invita a la contemplación sobre la naturaleza del conflicto y su impacto en la sociedad.