Élisabeth Louise Vigée Le Brun – Yolande-Martine-Gabrielle de Polastron, duchesse de Polignac
Ubicación: Palace of Versailles (Château de Versailles), Paris.
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La paleta de colores es suave y delicada, dominada por tonos pastel como el amarillo pálido del sombrero, el blanco de la blusa y los sutiles azules del fondo. Esta elección cromática contribuye a crear una atmósfera de refinamiento y distinción. La luz incide sobre el rostro de la retratada, resaltando sus facciones delicadas y su expresión contenida.
El atuendo es característico de la época: un sombrero adornado con flores y plumas, una blusa con encajes que sugieren riqueza y sofisticación, y una chaqueta oscura que contrasta con la luminosidad del resto del conjunto. La forma en que las manos se sostienen, delicadamente entrelazadas frente a ella, refuerza la impresión de nobleza y compostura.
El fondo es deliberadamente neutro, casi uniforme, para no distraer la atención del espectador de la figura principal. Esta simplicidad permite apreciar mejor los detalles del retrato: la textura de las telas, el brillo en los ojos, la sutil sonrisa que revela una personalidad discreta pero segura de sí misma.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece transmitir un mensaje sobre el estatus y la posición social de la retratada. La elegancia en su vestimenta, la postura erguida y la expresión serena sugieren una mujer consciente de su importancia dentro de la sociedad. Se intuye una vida marcada por los privilegios y las convenciones sociales de la época. El retrato no busca mostrar una personalidad exuberante o dramática, sino más bien proyectar una imagen de dignidad, gracia y refinamiento, cualidades valoradas en la alta sociedad del siglo XVIII. La ausencia de elementos narrativos concretos invita a la contemplación y a la interpretación subjetiva, dejando al espectador la tarea de completar el retrato con su propia imaginación.