Élisabeth Louise Vigée Le Brun (attr.) – Louis-Stanislas-Xavier de France, comte de Provence (1755-1824)
Ubicación: Palace of Versailles (Château de Versailles), Paris.
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La paleta cromática se articula en torno a tonos fríos: azules y lilas dominan la vestimenta, contrastando sutilmente con los reflejos dorados que adornan el cuello y los bordes de las joyas. La piel del retratado exhibe una tez pálida, acentuada por la iluminación dirigida desde un lado, creando sombras suaves que modelan sus facciones. El cabello, peinado en una elaborada peluca al estilo de la época, se eleva con volúmenes exagerados y presenta una tonalidad plateada que resalta su blancura.
La vestimenta es rica y ostentosa: un abrigo o paletó de color lila, adornado con una cruz azul, posiblemente simbólica de algún orden caballeresco, y detalles dorados que sugieren riqueza y poder. La presencia de la cruz, junto con el corte del cuello y la disposición de los adornos, apuntan a una posición social elevada y un estatus privilegiado dentro de la sociedad.
El fondo es oscuro y uniforme, sin elementos distractores, lo cual concentra la atención en la figura principal. Esta simplicidad contextual refuerza la solemnidad del retrato y enfatiza el carácter oficial de la representación. La mirada del retratado es directa, aunque ligeramente distante, transmitiendo una sensación de dignidad y autoridad.
Subtextualmente, la pintura comunica un mensaje de poder, nobleza y pertenencia a una élite social. El cuidado en los detalles de la vestimenta, la peluca y las joyas no son meramente decorativos; funcionan como símbolos de estatus y legitimación del poder. La formalidad de la pose y la mirada directa sugieren una imagen cuidadosamente construida para proyectar autoridad y respeto. Se intuye un deseo de perpetuar una imagen de nobleza y distinción, destinada a ser transmitida a las generaciones futuras. El retrato, en su conjunto, es una declaración visual del poder y el privilegio inherentes a la posición social del retratado.