Élisabeth Louise Vigée Le Brun – Antoinette-Elisabeth-Marie d’Aguesseau, comtesse de Segur
Ubicación: Palace of Versailles (Château de Versailles), Paris.
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La iluminación es sutil y favorecedora, resaltando los rasgos faciales y la textura de las telas. La piel presenta un tono pálido, idealizado según los cánones estéticos del siglo XVIII, mientras que los ojos transmiten una expresión serena e inteligente. El cabello castaño, peinado con elaborados rizos a modo de candelabro, enmarca el rostro y contribuye a la sensación de sofisticación.
El vestuario es un elemento clave para comprender el contexto social de la obra. La mujer lleva un vestido de seda color ocre que se abre en el frente, revelando una blusa blanca con encajes delicados. Sobre este conjunto, destaca un elegante abrigo azul oscuro de terciopelo, adornado con puños y cuello abotonados. La pieza más llamativa es, sin duda, el sombrero del mismo tono azul, decorado con una pluma y lazos que añaden un toque de teatralidad al conjunto.
En la mesa frente a ella, se aprecia un pequeño ramo de flores silvestres, un detalle aparentemente sencillo que podría interpretarse como una referencia a la naturaleza o a la sencillez en contraste con el lujo del vestuario. La disposición de las flores, ligeramente desordenada, introduce una nota de informalidad que suaviza la rigidez formal del retrato.
El fondo es oscuro y neutro, lo que concentra la atención del espectador sobre la figura femenina y sus atributos. La ausencia de elementos decorativos en el fondo contribuye a crear una atmósfera de intimidad y misterio.
Subtextualmente, la pintura parece transmitir un mensaje de poder femenino sutil pero innegable. La elegancia del vestuario, la postura segura y la mirada directa sugieren una mujer consciente de su posición social y de su influencia. El ramo de flores podría interpretarse como un símbolo de fertilidad o de esperanza, mientras que el terciopelo carmesí del sillón evoca riqueza y nobleza. En conjunto, la obra presenta a una mujer que encarna los ideales de belleza, inteligencia y distinción propios de la aristocracia francesa del siglo XVIII.