John Everett Millais – A Flood
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El punto focal de la composición se centra en una cuna flotante, situada en primer plano. Dentro de ella, una niña pequeña, vestida con un delicado vestido floreado, permanece aparentemente dormida o al menos inmutable ante el caos que la rodea. Su expresión es serena, casi angelical, contrastando fuertemente con la violencia del entorno. Un gato negro se encuentra posado sobre la estructura de madera de la cuna, observando la situación con una quietud felina que añade un elemento de misterio a la escena.
En el plano medio, se distinguen las siluetas de edificaciones parcialmente sumergidas y figuras humanas en botes, sugiriendo un intento de rescate o evacuación. La presencia de estos elementos refuerza la idea de una catástrofe natural que ha alterado radicalmente la vida cotidiana.
La composición general transmite una sensación de vulnerabilidad e indefensión ante las fuerzas de la naturaleza. El contraste entre la inocencia infantil representada por la niña y la destrucción circundante invita a reflexionar sobre temas como la fragilidad humana, la pérdida y la esperanza en medio del desastre. La cuna, símbolo de protección y seguridad, se convierte aquí en un objeto precario, arrastrado por las aguas, lo que intensifica el sentimiento de incertidumbre y temor.
El detalle de una taza de té, abandonada sobre una superficie inundada, introduce un elemento doméstico y cotidiano que subraya la abrupta interrupción de la normalidad causada por la inundación. Este pequeño objeto, aparentemente insignificante, se convierte en un poderoso símbolo de lo perdido y de la vida interrumpida.
En resumen, la pintura presenta una visión conmovedora de una comunidad devastada por una inundación, donde la inocencia infantil coexiste con el caos natural, generando una reflexión sobre la condición humana y la capacidad de resistencia ante la adversidad.