Gustave Dore – Dore Gustave 46
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Comentarios: 1 Ответы
RECORDANDO AL PROFETA ISAÍAS
Distanciarse de
engaños e ilusiones.
Las hormigas de piedra
conocen muchos caminos muertos.
El calor casi hierve en julio.
Tus días están cocinados.
¡Pero la voz de Isaías es fuerte!
Suena con bilis y dolor.
Y llena el cerebro.
Un libro de la Biblia.
Los días – con una sal atemporal,
no pude llenarlos.
Susurro, confusión de prisas.
Yo mismo tengo casi cuarenta años,
el pasado pesa como mineral.
¿Qué contarás, anciano,
si el enemigo eterno es fuerte?
Y el anciano gris se calla.
¡El héroe se romperá!
Para luego volver a unirse.
La sangre fluye sobre la hierba.
El otoño vuelve a sembrar hojas.
Mientras viva, hay que creer.
Nadie ha conocido dos verdades.
La verdad es una sola.
¿Qué tan soluble es la sal en el agua?
Ese palacio real y espléndido
Se derrumbará, dice la luna.
Pero las palabras son más poderosas que Roma.
Eso lo sabe el sabio.
No se puede comentar Por qué?
La disposición espacial es crucial para la interpretación. La figura central se encuentra en primer plano, su postura de súplica o resistencia intensifica la sensación de vulnerabilidad. Detrás de él, una multitud de figuras infernales se agolpa, creando una barrera visual y psicológica que impide cualquier posibilidad de escape. El fondo, difuso y sombrío, sugiere un paisaje rocoso e inhóspito, posiblemente una representación simbólica del infierno o de un lugar de castigo eterno.
El autor ha empleado una técnica precisa en el grabado para generar texturas y volúmenes que realzan la expresividad de las figuras. La línea es firme y decidida, delineando los cuerpos con una anatomía detallada, aunque distorsionada por la deformación propia de lo demoníaco. El uso del contraste entre luces y sombras contribuye a crear un ambiente de angustia y desesperación.
Subtextualmente, esta obra parece explorar temas como el poder absoluto, la opresión, la lucha contra fuerzas superiores e ineludibles, y la fragilidad humana frente al sufrimiento. La desnudez de la figura central puede interpretarse como una representación de la pérdida de identidad o de la exposición a la crueldad. La multitud demoníaca simboliza quizás las tentaciones, los vicios o las fuerzas destructivas que acechan al individuo. El conjunto evoca un sentimiento de fatalidad y desesperanza, sugiriendo una reflexión sobre la condición humana y su vulnerabilidad ante el mal. La escena, aunque violenta en apariencia, podría ser una alegoría de la lucha espiritual o de la resistencia contra la adversidad.