Gustave Dore – bible
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Las tres figuras humanas están representadas con una severidad y solemnidad características de la iconografía religiosa del siglo XIX. Sus ropas, fluidas y drapeadas, sugieren un estatus elevado, posiblemente real o sacerdotal. La figura central, presumiblemente masculina, se apoya sobre el hombro de una mujer a su izquierda, mientras que otra mujer le acompaña por la derecha, ambas con expresiones de angustia y resignación. El lenguaje corporal transmite un profundo sentimiento de pérdida y desesperación ante lo que han presenciado.
El paisaje al fondo es el elemento más impactante de la obra. Una densa columna de humo y fuego se eleva hacia el cielo, ocultando parcialmente una ciudad en ruinas. La representación del fuego no es realista; se trata más bien de una abstracción visual que simboliza la destrucción total. La ciudad, apenas visible entre las llamas, parece desvanecerse en la oscuridad, acentuando la sensación de irreversibilidad y finitud.
El uso del claroscuro es fundamental para crear el ambiente opresivo y melancólico de la escena. La luz, proveniente de una fuente indeterminada, ilumina parcialmente a las figuras humanas y al paisaje devastado, mientras que el resto permanece sumido en la sombra. Esta técnica intensifica el dramatismo y enfatiza la separación entre los observadores y la catástrofe que contemplan.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de juicio divino, pérdida, y la fragilidad de las civilizaciones humanas. La presencia de las figuras humanas sugiere una reflexión sobre la responsabilidad moral y las consecuencias del pecado o la transgresión. La ciudad en llamas puede interpretarse como un símbolo de la vanidad terrenal y la inevitabilidad del cambio. El gesto de la figura femenina que se alza, con los brazos levantados hacia el cielo, podría representar tanto una súplica desesperada como una aceptación resignada del destino. La obra evoca una profunda sensación de melancolía y desolación, invitando a la reflexión sobre la condición humana y la naturaleza efímera de las cosas.