Gustave Dore – dore raven
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El hombre está representado con un gesto de súplica o rechazo extendiendo una mano hacia un cuervo que se encuentra en pleno vuelo justo sobre el umbral de la ventana. La postura es tensa, casi desesperada, y su rostro parece reflejar una mezcla de sorpresa, temor y quizás incluso resignación. La expresión corporal transmite una sensación de vulnerabilidad ante una presencia imprevista e inquietante.
Las cortinas que enmarcan la ventana son pesadas y drapeadas, contribuyendo a la atmósfera opresiva y misteriosa del ambiente. El mobiliario presente – un taburete o silla vacía a la derecha y un objeto circular cubierto parcialmente a la izquierda – parece sugerir una habitación deshabitada o abandonada, intensificando el sentimiento de soledad que emana de la escena.
El cuervo, elemento central del dibujo, se presenta como un símbolo cargado de significado. Tradicionalmente asociado con la muerte, la profecía y lo desconocido, su presencia en este contexto sugiere una premonición funesta o la llegada de una noticia sombría. No es simplemente un ave; parece ser un mensajero de algo perturbador que se cierne sobre el hombre representado.
La composición general invita a la reflexión sobre temas como la pérdida, el destino y la inevitabilidad del sufrimiento. La ventana, en sí misma, puede interpretarse como una barrera entre el interior y el exterior, entre la seguridad y lo desconocido, o incluso como un portal hacia otra realidad. El dibujo evoca una sensación de inquietud y melancolía, dejando al espectador con una profunda impresión de misterio e incertidumbre sobre el significado último del encuentro entre el hombre y el cuervo.