Gustave Dore – L enfance de Pantagruel
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Comentarios: 1 Ответы
РАБЛЕ
Гаргантюа способен дом –
Дом с корнем вырвать из земли.
Гигант, играющий притом –
Страшней огня, пустей золы.
Переизбыток вещества
В романе адовых щедрот.
Еда важна, зачем слова –
Панург смеяться позовёт.
Война – игра, король – дурак.
Виват – копчёные угри!
На сердце наплывает мрак
Сильнее ночи раза в три.
Всё ест, блюёт, рыгает – ап!
Всё хрюкает, и пьёт, и ест.
Я прячу книгу в старый шкап,
И чем же важен этот жест?
No se puede comentar Por qué?
Alrededor del niño, se despliega un grupo heterogéneo de criaturas: perros, cachorros, e incluso lo que parecen ser figuras diminutas, posiblemente juguetes o seres fantásticos, agolpados en la base del lecho. Esta multitud animal y figurativa crea una sensación de abundancia y vitalidad desbordante.
En el plano izquierdo, una figura femenina se alza, ataviada con un tocado complejo y vestimentas que sugieren una posición social elevada. Su mirada está dirigida hacia el niño, pero su expresión es difícil de interpretar; parece una mezcla entre preocupación y contemplación. La luz ilumina su rostro, creando un contraste notable con las zonas más oscuras del fondo.
El lecho sobre el que se sienta el niño está ricamente decorado con telas rojas y blancas, lo que acentúa la opulencia de la escena. La composición general es asimétrica, pero equilibrada por la distribución cuidadosa de los elementos visuales. La paleta de colores es rica en tonos pastel, con predominio del blanco, el azul y el rojo, aunque también se aprecian matices ocres y marrones que aportan calidez a la imagen.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la infancia, la inocencia, y quizás, una cierta soledad o aislamiento en medio de la abundancia. La presencia de los animales podría simbolizar instintos primarios, compañía, o incluso una forma de protección. La figura femenina sugiere un rol maternal o tutelar, pero su expresión ambigua invita a la reflexión sobre sus intenciones y sentimientos. El contraste entre la serenidad del niño y el bullicio que lo rodea puede interpretarse como una metáfora de la complejidad de la experiencia humana, donde la introspección y la alegría coexisten en un equilibrio delicado. La acumulación de objetos y figuras sugiere también una crítica implícita a la ostentación o al exceso material.