Ernst Ludwig Kirchner – img333
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La técnica utilizada, presumiblemente xilografía o linograbado por la nitidez de las líneas y la ausencia de degradados, enfatiza un contraste extremo entre las zonas iluminadas y las oscuras. Esta dicotomía acentúa los rasgos del rostro: arrugas profundas que surcan la frente y el cuello, una mirada intensa y penetrante, y una barba tupida que se extiende hasta el pecho. La expresión es ambigua; no es abiertamente triste ni alegre, sino más bien marcada por una severidad contenida, quizás incluso un dejo de melancolía o resignación.
El tratamiento del cabello es particularmente notable. Se presenta como una masa de líneas angulosas y fragmentadas que sugieren tanto volumen como desorden, posiblemente aludiendo a la fragilidad inherente a la vejez. La textura general del rostro se logra mediante un entramado denso de incisiones paralelas, que crean una superficie rugosa y palpable.
El fondo es completamente negro, lo cual contribuye a aislar la figura y a dirigir toda la atención hacia su semblante. No obstante, se perciben algunas líneas verticales difusas en el área superior, que podrían interpretarse como un indicio de un espacio exterior o, más simbólicamente, como una representación de las cargas o experiencias que han marcado la vida del retratado.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con el paso del tiempo, la sabiduría adquirida a través de la experiencia y la confrontación con la propia mortalidad. La intensidad de la mirada sugiere una profunda introspección y un conocimiento implícito sobre las complejidades de la existencia humana. El uso del blanco y negro refuerza esta atmósfera de solemnidad y atemporalidad, evocando una sensación de permanencia frente a la fugacidad de la vida. La ausencia de color podría también interpretarse como una simplificación deliberada, enfocándose en la esencia del sujeto más que en detalles superficiales.