Paul Bril (After) – Landscape with Duck-hunters
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El autor ha dispuesto varios elementos para guiar la mirada del espectador. Un grupo de figuras humanas, vestidas con ropas que sugieren actividad cinegética, se ubican a lo largo de la orilla izquierda, integrándose discretamente en el entorno natural. Su presencia, aunque sugerente de una acción específica (la caza), no domina la escena; más bien, parecen parte del paisaje mismo, casi fundidos con él. A la derecha, un individuo solitario observa desde la distancia, su figura apenas perceptible entre los árboles, lo que podría interpretarse como una invitación a la reflexión sobre la propia posición frente al mundo natural.
La paleta de colores es dominada por tonos terrosos y verdes oscuros, con toques más claros en el agua y en algunas áreas iluminadas por la luz tenue del cielo. Esta elección cromática contribuye a crear una atmósfera sombría y misteriosa, reforzando la impresión de quietud y serenidad. La luz, difusa y uniforme, evita contrastes dramáticos, favoreciendo una visión general más suave y contemplativa.
En el plano iconográfico, se observa un simbolismo sutil pero presente. El agua, elemento primordial de vida, refleja el cielo nublado, sugiriendo una conexión entre lo terrenal y lo celestial. Los árboles, símbolos de fortaleza y longevidad, protegen la escena, creando un espacio íntimo y reservado. La presencia del ganado pastando en la orilla izquierda aporta una nota de bucolismo idealizado, evocando una vida sencilla y armoniosa con la naturaleza.
Más allá de su valor descriptivo, el cuadro parece sugerir una reflexión sobre la relación entre el hombre y el entorno natural. La figura humana, reducida a un elemento más del paisaje, invita a considerar la fragilidad de la existencia frente a la inmensidad del mundo. El silencio y la quietud que emanan de la escena transmiten una sensación de paz melancólica, invitando al espectador a la introspección y a la contemplación de la belleza efímera de la naturaleza. Se intuye un anhelo por una conexión más profunda con el mundo natural, un refugio frente a las inquietudes del mundo moderno.