Part 3 Prado Museum – Sánchez Coello, Alonso -- El príncipe don Carlos
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El joven se presenta de perfil ligeramente girado hacia el espectador, una postura común en retratos de nobleza que busca transmitir dignidad y control. Su expresión es serena, casi melancólica, con una mirada dirigida al frente, pero sin mostrar una emoción definida. Esta ambigüedad facial permite múltiples interpretaciones sobre su carácter.
La vestimenta es rica y elaborada: un jubón naranja con botones prominentes, pantalones de seda a juego y unas medias que sugieren un cuidado extremo en la presentación personal. Sobre el jubón se aprecia una capa de armiño, símbolo inequívoco de realeza y poder. La gorra adornada con plumas refuerza esta idea de distinción. La mano izquierda descansa sobre su costado, mientras que la derecha está ligeramente flexionada, un gesto que podría interpretarse como estudiado o natural, dependiendo del punto de vista del observador.
El fondo, aunque oscuro, revela una ventana que permite vislumbrar un paisaje montañoso bajo un cielo tormentoso. Esta inclusión no es casual; el paisaje, con su atmósfera dramática, puede simbolizar la inestabilidad política o los desafíos que aguardan al joven en el futuro. La ventana también funciona como una barrera entre el personaje y el espectador, sugiriendo una cierta distancia social y un mundo reservado para él.
En cuanto a subtextos, se percibe una clara intención de proyectar una imagen de nobleza, poder y responsabilidad. La juventud del retratado sugiere potencial y futuro, mientras que la solemnidad de su pose y vestimenta implican una carga de expectativas. La combinación de riqueza material con un semblante algo sombrío podría aludir a las presiones inherentes a su posición social o a una introspección temprana sobre el peso de su destino. La pintura, en definitiva, no es solo un retrato físico, sino también una declaración simbólica sobre la identidad y el rol del individuo dentro de una estructura jerárquica.