Part 3 Prado Museum – Navarrete el Mudo, Juan Fernández -- El Bautismo de Cristo
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A su derecha, una figura mayor, de barba poblada y vestidura rojiza, extiende sus manos hacia él en un gesto de bendición o administración del sacramento. La luz que emana de sus manos parece irradiar una energía divina, enfatizando la importancia del momento. La disposición de esta figura sugiere una autoridad, una posición de mediación entre lo terrenal y lo celestial.
En el plano inferior izquierdo, se distinguen tres figuras femeninas ataviadas con ropajes de colores vivos – amarillo, azul y rojo –, que observan la escena con expresiones variadas: asombro, devoción o quizás expectación. Su presencia introduce una dimensión humana a la narrativa, sugiriendo testigos del evento trascendental.
El cielo ocupa una parte considerable del lienzo. Allí, un grupo de ángeles, representados con delicadeza y luminosidad, se agolpan alrededor de una figura masculina mayor, posiblemente Dios Padre, envuelto en una túnica azul celeste. La luz que emana de este conjunto celestial ilumina la escena terrenal, reforzando la conexión entre el mundo divino y el humano. Un disco solar, situado en el centro superior del cuadro, contribuye a esta atmósfera luminosa y mística.
El paisaje al fondo, con una ciudadela o fortaleza visible a lo lejos, proporciona un contexto geográfico difuso pero sugerente. La perspectiva aérea diluye los detalles arquitectónicos, relegando la escena a un plano secundario y permitiendo que el evento central prevalezca sobre cualquier elemento ambiental.
La paleta de colores es rica y contrastada: los tonos cálidos de las vestiduras rojizas y doradas se contraponen a los azules y verdes del agua y el paisaje. La luz, utilizada con maestría, modela las figuras y crea una atmósfera de reverencia y misterio. El uso de la desnudez en la figura central no parece tener una connotación erótica, sino que enfatiza su pureza y entrega al acto divino.
En términos subtextuales, la pintura podría interpretarse como una representación de la iniciación, el sacrificio o la redención. La humildad del personaje principal, contrastada con la autoridad de la figura que lo bautiza, sugiere un acto de sumisión a una voluntad superior. La presencia de los ángeles y Dios Padre refuerza la dimensión espiritual del evento, elevándolo por encima de lo meramente terrenal. El conjunto transmite una sensación de trascendencia y esperanza, invitando al espectador a contemplar el misterio de la fe.