Part 3 Prado Museum – Murillo, Bartolomé Esteban (Copia) -- Magdalena penitente
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La mujer se encuentra en lo que parece ser una cueva o gruta, un espacio oscuro y sombrío que sugiere aislamiento y penitencia. El fondo, difuminado y brumoso, revela la silueta de montañas distantes y una luz celestial que emana de un grupo de ángeles ubicados en la parte superior izquierda del lienzo. Esta luz, aunque prometedora, no llega a iluminar completamente la figura central, manteniendo así el ambiente de melancolía y reflexión.
La paleta cromática es dominada por tonos terrosos y ocres, con contrastes marcados por el blanco impoluto de un velo que cubre parcialmente su cuerpo y el rojo intenso del manto que abraza su pecho. Este manto, drapeado con gran maestría, contribuye a la sensación de movimiento y dinamismo en la composición.
La postura de la mujer es crucial para comprender el significado de la obra. Con las manos presionadas contra el corazón, gesto universal de arrepentimiento y dolor, levanta la mirada hacia lo alto, como buscando redención o una señal divina. En primer plano, sobre un pedestal rocoso, se encuentran elementos simbólicos: un cráneo humano y un objeto que podría ser una vasija o recipiente, ambos asociados con la mortalidad y el sacrificio.
La desnudez de la figura no parece buscar la sensualidad, sino más bien simbolizar la vulnerabilidad, la exposición del alma y la pureza recién encontrada tras un período de pecado o sufrimiento. El contraste entre su piel clara y el fondo oscuro acentúa esta sensación de fragilidad y arrepentimiento.
En general, la pintura transmite una profunda reflexión sobre temas como el perdón, la redención, la mortalidad y la búsqueda espiritual. La atmósfera cargada de emoción y los elementos simbólicos sugieren un relato de transformación personal a través del sufrimiento y la penitencia. La composición invita al espectador a contemplar la complejidad de la condición humana y la posibilidad de encontrar esperanza incluso en los momentos más oscuros.