Part 3 Prado Museum – Caro, Francisco (Atribuido a) -- La Santísima Trinidad
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A su derecha, se presenta una figura anciana, de barba blanca abundante y mirada penetrante. Viste una rica vestimenta amarilla que resalta su dignidad y autoridad. En su mano sostiene un báculo, símbolo tradicional de poder espiritual y guía. La disposición de sus manos, entrelazadas sobre su regazo, denota una actitud contemplativa y paternal.
Entre ambas figuras, se despliega una nube luminosa desde la cual emerge una paloma blanca, que flota en el aire. Esta ave, con su pureza y ligereza, simboliza un elemento trascendente, posiblemente aludiendo a la presencia del Espíritu Santo.
En primer plano, una multitud de querubines rodea las figuras principales. Estos seres angelicales, representados con rostros infantiles y actitudes reverentes, añaden una dimensión de inocencia y adoración a la escena. Su disposición en el espacio crea una sensación de movimiento ascendente hacia las figuras divinas.
La iluminación es un elemento crucial en esta pintura. Una luz dorada e intensa ilumina a los personajes principales, creando contrastes dramáticos con las zonas más oscuras del fondo. Esta técnica resalta su importancia y les confiere una aura sobrenatural.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de redención, divinidad y la relación entre el Padre y el Hijo. La presencia del crucifijo sugiere un sacrificio o expiación, mientras que la figura anciana podría representar la autoridad divina y la guía espiritual. La paloma blanca refuerza la idea de una intervención celestial y la promesa de gracia. El conjunto evoca una atmósfera de solemnidad y devoción, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre los misterios de la fe. La composición, con su disposición triangular que une las tres figuras centrales, sugiere una unidad fundamental entre ellas, reforzando el concepto de Trinidad.