Part 3 Prado Museum – Murillo, Bartolomé Esteban -- La disipación del hijo pródigo
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El grupo principal está compuesto por varios individuos, hombres y mujeres, vestidos con ropas elegantes y ostentosas. Uno de ellos, situado en el centro, parece ser el anfitrión o figura dominante; sostiene una copa que sugiere celebración o consumo de alcohol. Su expresión es ambigua, posiblemente entre la satisfacción y un ligero desinterés. A su alrededor, los demás personajes participan en la festividad con diferentes grados de entusiasmo: algunos parecen absortos en la comida y bebida, mientras que otros muestran una actitud más contemplativa o incluso melancólica.
Una joven, sentada a la derecha del hombre central, destaca por su postura relajada y su mirada dirigida hacia un punto indefinido fuera del marco. Su vestimenta es menos llamativa que la de los demás, lo que podría sugerir una posición social ligeramente inferior o una actitud más reservada. A su lado, otro personaje observa con cierta distancia, quizás analizando la situación o sintiendo una ligera incomodidad.
En el extremo izquierdo, un hombre inclinado sobre la mesa parece estar disfrutando plenamente de la comida, mientras que un perro pequeño se encuentra a sus pies, añadiendo un elemento de cotidianidad y familiaridad a la escena. El fondo es difuso, con indicios de vegetación y una arquitectura sutilmente sugerida, lo que contribuye a crear una atmósfera de opulencia y aislamiento.
Subtextualmente, la pintura plantea interrogantes sobre el exceso, la indulgencia y las consecuencias del comportamiento irresponsable. La alegría aparente de la festividad se ve matizada por la presencia de personajes con expresiones ambiguas o melancólicas, insinuando una posible insatisfacción subyacente o un futuro incierto. El perro, símbolo de lealtad y fidelidad, contrasta con la frivolidad del entorno, sugiriendo quizás una pérdida de valores o una desconexión de las necesidades básicas. La escena podría interpretarse como una alegoría sobre el arrepentimiento tardío, la fragilidad de la felicidad y la importancia de la moderación en los placeres terrenales. El contraste entre la luz y la sombra acentúa esta dualidad, sugiriendo que incluso en medio del aparente bienestar, existen sombras y preocupaciones ocultas.