Part 3 Prado Museum – Madrazo y Agudo, José de -- Autorretrato
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta de colores se inclina hacia tonos oscuros y terrosos: marrones, negros y grises dominan el fondo y la vestimenta, creando una atmósfera solemne y atemporal. El contraste con la piel pálida del rostro acentúa su presencia y resalta los detalles de las arrugas y la textura de la piel envejecida. La luz incide principalmente desde un lado, modelando el rostro y enfatizando el volumen.
El hombre viste una capa oscura con un forro de pelaje que aporta una sensación de distinción y quizás de cierta posición social. Un cuello alto, cuidadosamente anudado, completa su atuendo formal. En sus manos sostiene un pincel y apoya una paleta de pintor, elementos que revelan su oficio como artista. La disposición de estos objetos no es casual; el pincel apuntando hacia abajo sugiere una pausa en la creación, un momento de reflexión antes de continuar con el trabajo.
La composición transmite una sensación de dignidad y experiencia acumulada. El autor parece querer proyectar una imagen de sí mismo como un individuo reflexivo, dedicado a su arte y consciente de su lugar en el mundo. La ausencia de elementos decorativos o referencias contextuales refuerza la idea de un retrato psicológico más que descriptivo; se centra en la representación del carácter y la personalidad del retratado.
Subyacentemente, la pintura puede interpretarse como una declaración sobre el paso del tiempo y la naturaleza efímera de la vida. La expresión serena del rostro contrasta con las evidentes señales del envejecimiento, sugiriendo una aceptación tranquila de la mortalidad. El acto mismo de autorretratarse a una edad avanzada implica una revisión de la propia trayectoria vital y un deseo de dejar constancia de su legado artístico. Se intuye una cierta melancolía, no de tristeza, sino de contemplación profunda sobre el camino recorrido.