Part 3 Prado Museum – Velázquez, Diego Rodríguez de Silva y -- Los borrachos, o El triunfo de Baco
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El foco de atención recae sobre un grupo heterogéneo de figuras masculinas. Un hombre desnudo, adornado con hojas de hiedra y coronas de uvas, se encuentra en el centro, extendiendo una bandeja hacia otro personaje cubierto con un sombrero de ala ancha y ropas desgastadas. Este último, con su rostro marcado por la embriaguez y una expresión que oscila entre la sorpresa y la resignación, parece ser el eje alrededor del cual gira la composición. A su lado, otros hombres, también afectados por el alcohol, observan la escena con diferentes grados de atención y desinterés. Uno de ellos, envuelto en un manto, muestra una actitud más contemplativa, mientras que otro parece sumido en sus propios pensamientos.
La paleta cromática es limitada, dominada por tonos terrosos: ocres, marrones y grises, que contribuyen a la atmósfera sombría y realista del conjunto. La luz, aunque intensa sobre los personajes principales, no disipa completamente las sombras, creando una sensación de misterio e inquietud.
Más allá de la representación literal de un grupo de hombres ebrios, la pintura parece sugerir una reflexión sobre temas más profundos. El hombre desnudo, con su apariencia mitológica y su gesto generoso, podría interpretarse como una alegoría del placer, la fertilidad o incluso el vino mismo, personificado en una figura divina. La presencia de los personajes vestidos, con sus rostros descompuestos por el alcohol, contrasta con la aparente divinidad del hombre desnudo, sugiriendo quizás una crítica a la decadencia humana y a la pérdida de control que puede acarrear el exceso.
La composición, con su disposición aparentemente fortuita de las figuras y su falta de jerarquía evidente, refuerza esta impresión de realismo y naturalidad. No hay un punto focal claro más allá del hombre desnudo, lo que invita al espectador a explorar la escena en detalle y a interpretar los múltiples matices de la expresión humana. La obra, por tanto, no se limita a ser una simple representación de borrachos; es una indagación sobre la condición humana, el placer, la decadencia y la relación entre lo divino y lo terrenal.