Giotto di Bondone – 35. Crucifixion
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A los pies de la cruz, una multitud de personajes se agolpa, cada uno expresando su dolor y consternación de manera individualizada. Una mujer, con el cabello rojizo y vestimenta sencilla, inclina su rostro hacia el crucificado en un gesto de profundo lamento; su postura transmite una vulnerabilidad conmovedora. A su lado, otros personajes, ataviados con ropajes más ricos y elaborados, parecen participar en la escena con expresiones de duelo y resignación. Se aprecia una variedad de reacciones: algunas figuras se cubren el rostro con las manos, otras miran al cielo con desesperación, mientras que un hombre mayor parece ofrecer consuelo a otro personaje.
La paleta cromática es rica y contrastada. Los tonos cálidos de los ropajes – amarillos, rojos y ocres – resaltan la intensidad emocional de la escena, mientras que el azul del cielo proporciona un telón de fondo sereno que contrasta con el sufrimiento representado. La luz, aunque difusa, ilumina las figuras principales, enfatizando su importancia dentro de la narrativa.
En el marco izquierdo, una sección decorativa presenta motivos florales y elementos heráldicos pintados sobre un fondo ocre. Esta adición ornamental no parece tener una conexión directa con la escena principal, pero contribuye a la atmósfera general de solemnidad y devoción que impregna la obra. La presencia de estos detalles sugiere una intención de integrar la pintura en un contexto arquitectónico más amplio, posiblemente como parte de una decoración mural.
Subtextualmente, la pintura explora temas universales del sufrimiento humano, la fe y la redención. El énfasis en las emociones individuales de los personajes invita a la reflexión sobre el dolor personal y la capacidad humana para la compasión. La representación idealizada del crucificado sugiere una trascendencia del sufrimiento físico, apuntando hacia una esperanza más allá de la muerte. En definitiva, la obra busca conmover al espectador e inspirar un sentimiento de devoción religiosa.