Giotto di Bondone – Peruzzi Chapel: Feast of Herod
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El espacio central está dominado por una estructura porticada, posiblemente un pabellón o una extensión al aire libre de un palacio. Esta construcción actúa como marco para el banquete, delimitando visualmente el evento y otorgándole una importancia particular. La arquitectura es sencilla, con arcos de medio punto y columnas que se elevan hacia una bóveda celeste pintada en tonos azules profundos, salpicada de estrellas y la presencia de un disco lunar prominente.
En el primer plano, las figuras están dispuestas alrededor de una mesa ricamente adornada. La iluminación es uniforme, aunque parece provenir principalmente del frente, resaltando los rostros y las vestimentas de los comensales. Se distingue una figura central, presumiblemente el anfitrión, ataviado con ropas más elaboradas que las de los demás presentes. A su alrededor, vemos personajes diversos: algunos parecen servir la comida, otros participan en la conversación, mientras que uno, a la derecha, parece observar la escena con cierta distancia o incluso inquietud.
La paleta cromática es contenida, dominada por tonos ocres, dorados y azules. Los colores son aplicados de manera uniforme, sin grandes contrastes ni efectos dramáticos. Esto contribuye a una atmósfera de serenidad y orden, aunque también puede interpretarse como una falta de intensidad emocional.
En cuanto a los subtextos, la escena podría sugerir un ambiente de opulencia y poder, pero también de cierta artificialidad. La formalidad extrema de la composición y la uniformidad en la representación de las figuras sugieren una puesta en escena más que una genuina expresión de alegría o camaradería. La figura observadora a la derecha introduce una nota de ambigüedad: ¿es un testigo pasivo, un conspirador o simplemente alguien incómodo con el ambiente? Esta incertidumbre invita al espectador a cuestionar la naturaleza del evento representado y las motivaciones ocultas de los personajes presentes. La arquitectura, aunque elegante, también puede interpretarse como restrictiva, simbolizando quizás las limitaciones impuestas por el poder y el protocolo. La presencia del disco lunar podría evocar referencias simbólicas relacionadas con ciclos, destino o incluso presagios.