19. Presentation of Christ at the Temple Giotto di Bondone (1266-1337)
Giotto di Bondone – 19. Presentation of Christ at the Temple
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Pintor: Giotto di Bondone
El artista italiano Giotto, reflejó temas bíblicos en sus pinturas. "El encuentro del Señor" es una de las obras representativas de Di Bondone. Esta obra fue pintada por el artista entre 1320 y 1325. La imagen es muy realista. Giotto fue el primer artista que introdujo el realismo en su arte. El tema es fácil de leer para el espectador. Pegadizo y comprensible, se convierte en el carácter de los personajes y su papel.
Descripción del cuadro de Giotto di Bondone La presentación del Señor (1320 1325).
El artista italiano Giotto, reflejó temas bíblicos en sus pinturas. "El encuentro del Señor" es una de las obras representativas de Di Bondone. Esta obra fue pintada por el artista entre 1320 y 1325. La imagen es muy realista. Giotto fue el primer artista que introdujo el realismo en su arte. El tema es fácil de leer para el espectador. Pegadizo y comprensible, se convierte en el carácter de los personajes y su papel. La composición es una imagen multifigura, pero la trama principal es claramente visible. La trama principal va acompañada de dos episodios menores. El cuadro está pintado en cálidos tonos amarillos, naranjas y morados.
Según la ley mosaica, las familias judías justas estaban obligadas a llevar a sus primogénitos al templo para un rito de dedicación a Dios. Esta tradición se cumplía por todos después del cuadragésimo día desde el nacimiento del niño.
En la imagen de la izquierda vemos a María entregando reverentemente a su bebé a Semión. María está abrumada por la ansiedad y la aprensión. Sus preocupaciones están relacionadas con sus pensamientos sobre el destino de su hijo. Detrás de la Virgen se encuentra José con una ofrenda al templo en forma de dos palomas blancas. A la derecha del altar, se muestra a Semion recibiendo al niño de la madre. El anciano está en el umbral del Nuevo Testamento, que no se puede cruzar.
Le dice a María la predicción de un arma que herirá su alma. Las palabras pronunciadas por el anciano se repiten en las oraciones vespertinas, y el propio justo Semión pasó a ser conocido como el Receptor de Dios. El nombre "Receptor de Dios" significa "aquel que ha recibido a Cristo Salvador en sus brazos". El niño Jesús extiende su mano infantil hacia su madre, como si quisiera que ella lo abrazara. Detrás del anciano se encuentra Anna, la profetisa, que sostiene un largo pergamino. Su cara muestra preocupación. Informa a María y a José de la necesidad de salvar a Jesús. La Virgen, José y el bebé en sus brazos tienen que huir a Egipto.
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La escena representada se desarrolla bajo una estructura arquitectónica que sugiere un templo o santuario. El espacio está dominado por esta construcción con columnas y un pequeño cimborrio decorado, el cual actúa como foco visual central. La paleta cromática es cálida, predominando tonos dorados y ocres en las vestimentas de los personajes, contrastando con el fondo azul intenso que aporta profundidad.
En primer plano, se observa una interacción entre dos figuras femeninas. Una mujer, ataviada con un manto dorado sobre ropas más claras, extiende sus manos hacia un infante que es sostenido por otra figura femenina, también vestida de dorado y con un halo luminoso. La postura de la primera mujer denota reverencia y aceptación; la segunda sostiene al niño con delicadeza, transmitiendo una sensación de protección y entrega.
A ambos lados de este encuentro central se sitúan otras figuras masculinas y femeninas. Un hombre canoso, a la izquierda, parece ofrecer un sacrificio o gesto ritual, mientras que otra mujer joven observa la escena con atención. A la derecha, un anciano lee un rollo, posiblemente las escrituras sagradas, y una figura femenina permanece de pie, contemplando el momento.
En la parte superior del cuadro, se distingue una figura alada, presumiblemente un ángel, observando desde el aire. Su presencia refuerza la naturaleza divina del acontecimiento.
La composición es simétrica y equilibrada, con las figuras dispuestas en torno al eje vertical marcado por la estructura arquitectónica. La luz incide sobre los rostros y manos de los personajes principales, destacándolos y enfatizando su importancia.
Subtextos potenciales:
La pintura sugiere un acto de presentación o consagración. El gesto de entrega del niño a una figura mayor podría interpretarse como una ofrenda religiosa o el cumplimiento de una ley ancestral. La presencia del anciano leyendo las escrituras y la figura alada apuntan hacia un contexto bíblico o espiritual. El templo, como espacio sagrado, simboliza la conexión entre lo terrenal y lo divino. El uso del oro en las vestimentas puede asociarse con la realeza, la santidad y la riqueza espiritual. La escena evoca temas de fe, sacrificio, redención y el cumplimiento de una profecía.