Alexander Ivanov – Water and stones under Palazzuolo, near Florence
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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La paleta cromática es rica y terrosa; predominan los verdes oscuros del agua, contrastados con los grises, marrones y ocres de las rocas. Se aprecia un meticuloso estudio de la luz sobre las superficies, evidenciado en los reflejos que se perciben tanto en el agua como en las piedras, sugiriendo una atmósfera húmeda y fresca. La técnica pictórica parece buscar la fidelidad a la realidad, aunque con cierta libertad interpretativa en la representación de las texturas.
En primer plano, la acumulación de guijarros sobre la orilla introduce una sensación de inmediatez y proximidad al espectador. La línea de horizonte se sitúa relativamente alta, enfatizando la verticalidad de la pared rocosa que emerge a la derecha del encuadre. Esta pared, cubierta por vegetación con tonalidades rojizas y amarillentas, aporta un elemento de profundidad y complejidad a la composición.
Más allá de una mera descripción paisajística, la pintura parece sugerir una reflexión sobre el tiempo y la permanencia. Las rocas, símbolos de solidez e inmutabilidad, se enfrentan al agua, que representa el flujo constante del cambio. La quietud aparente de la escena esconde una dinámica subyacente: el agua erosiona lentamente las piedras, mientras que estas, a su vez, modifican el cauce fluvial.
La presencia de figuras humanas diminutas en la lejanía, apenas perceptibles, introduce un elemento de escala y perspectiva, recordándonos la fragilidad humana frente a la inmensidad de la naturaleza. No se trata de una representación idealizada del paisaje; más bien, se presenta como un testimonio honesto de la fuerza y la belleza salvaje del entorno natural. La obra invita a la contemplación silenciosa, a la reflexión sobre nuestra relación con el mundo que nos rodea y a la aceptación de la transitoriedad inherente a toda existencia.