Hermitage ~ part 11 – Solimena, Francesco. Allegory of the reign
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En primer plano, un anciano de barba blanca y expresión de sufrimiento yacía tendido sobre el suelo, rodeado de símbolos que sugieren la decadencia: una corona rota, una calavera, objetos dispersos que aluden a la vanidad del poder terrenal. Su postura transmite vulnerabilidad y derrota, contrastando con la vitalidad de las figuras que lo rodean. A su lado, una mujer vestida con ropajes azulados y dorados, coronada con una diadema, se presenta como un contrapunto de esperanza y legitimidad. Ella extiende su mano hacia el anciano, ofreciéndole aparentemente consuelo o quizás, una nueva forma de poder.
La parte superior del cuadro está dominada por una profusión de figuras aladas y putti que parecen descender desde los cielos. Se aprecia un grupo femenino sosteniendo un escudo con efigie imperial, lo cual refuerza la idea de un reinado o imperio. La luz intensa que emana desde la parte superior ilumina a estas figuras celestiales, otorgándoles una aura de divinidad y autoridad. El uso del color rojo en la rosa que sostiene una de las mujeres es significativo; el carmín suele asociarse con la realeza, el sacrificio y la pasión.
El autor ha empleado un juego de contrastes lumínicos para dirigir la atención del espectador hacia los puntos clave de la composición: la figura femenina en primer plano, el anciano prostrado y el grupo celestial que lo corona todo. La paleta cromática es rica y vibrante, con predominio de tonos dorados, azules y rojos, que contribuyen a crear una atmósfera de opulencia y solemnidad.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas como la transitoriedad del poder terrenal, la legitimación del gobierno mediante el consenso divino o la promesa de renovación tras un período de decadencia. La presencia del anciano derrotado podría simbolizar un régimen anterior, mientras que la figura femenina representa una nueva era de prosperidad y estabilidad. El escudo imperial sugiere una continuidad dinástica, aunque bajo nuevas circunstancias. En definitiva, se trata de una alegoría compleja que invita a la reflexión sobre el ciclo de la historia y la naturaleza del poder.