Roberto Innocenti – WMS Cendrillon 06
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En primer plano, una joven, vestida con una sencilla blusa blanca y pantalones cortos, se encuentra en movimiento, como si hubiera sido interrumpida abruptamente. Sus manos sostienen un amasijo de tela que parece haber caído de una mesa cercana. Su expresión es difícil de leer; no hay alegría evidente, sino más bien una mezcla de sorpresa y quizás algo de frustración o resignación.
La figura central de la composición es una anciana, ataviada con un hábito oscuro que sugiere una vida dedicada a labores manuales o religiosas. Se encuentra sentada frente a una mesa azul, sobre la cual se extienden patrones de costura y telas blancas. Su postura es encorvada, su rostro arrugado y su mirada fija en el trabajo que tiene entre manos. La presencia de una máquina de coser sobre la mesa refuerza la idea de un oficio tradicional y laborioso.
El ventanal ofrece una vista al exterior, mostrando un paisaje rural con casas y vegetación. Esta ventana actúa como un marco dentro del marco, sugiriendo una conexión con el mundo exterior, aunque también acentuando la sensación de encierro que impregna la escena interior.
En el extremo derecho, un sillón tapizado en tonos rosados alberga una colección de juguetes infantiles: un oso de peluche, un sombrero y otros objetos que evocan la infancia perdida o postergada. Estos elementos introducen una nota de nostalgia y añoranza, contrastando con la seriedad del ambiente general.
La composición sugiere una narrativa implícita, posiblemente relacionada con el trabajo infantil, las obligaciones familiares o la transmisión de tradiciones. La relación entre la joven y la anciana es ambigua; podría interpretarse como una dinámica de tutoría, servidumbre o incluso conflicto silencioso. El amasijo de tela caído simboliza quizás un proyecto interrumpido, una aspiración frustrada o una carga impuesta. La luz dorada, aunque cálida, no disipa completamente la atmósfera de tristeza y resignación que impregna el espacio. La pintura invita a la reflexión sobre temas como la responsabilidad, la pérdida de la inocencia y las cargas del destino.