Pietro Perugino – Apollo and Marsyas, ca 1495, 39x29 cm, Louvre
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A su derecha, una segunda figura se alza con una presencia imponente. También desnuda, exhibe un físico atlético y una actitud desafiante. Su mirada es directa y penetrante, transmitiendo una sensación de superioridad y control. Sostiene un báculo o vara en la mano, que refuerza su postura erguida y dominante. La luz ilumina su rostro con intensidad, acentuando sus rasgos y creando un efecto casi divino.
El paisaje que sirve de telón de fondo es meticulosamente detallado. Se aprecia una vista panorámica con montañas distantes, un río serpenteante y una ciudadela fortificada en la lejanía. La vegetación es exuberante y variada, con árboles frondosos y flores silvestres. En el cielo, se observan aves al vuelo, que añaden dinamismo a la escena.
La composición está organizada de manera que dirige la mirada del espectador hacia las dos figuras centrales. El contraste entre ellas es evidente: uno representa la vulnerabilidad y la entrega artística, mientras que el otro encarna el poder y la autoridad. La disposición espacial sugiere una confrontación silenciosa, un duelo implícito entre dos fuerzas opuestas.
Más allá de lo literal, esta pintura parece explorar temas como la rivalidad, el talento, la justicia y las consecuencias del desafío a la divinidad. El instrumento musical que toca la figura sentada podría simbolizar la expresión artística en su forma más pura, mientras que el báculo que sostiene la otra figura representa el poder y la autoridad divina. La ciudadela lejana sugiere una civilización organizada y jerárquica, donde las normas y los valores están claramente definidos. El paisaje idealizado contrasta con la tensión palpable entre las dos figuras, creando una atmósfera de ambigüedad y misterio. Se intuye un relato subyacente sobre el orgullo, la competencia y el destino trágico que puede derivarse del exceso de confianza. La serenidad del entorno acentúa aún más la carga emocional de la escena.