Michael Pacher – Flagellation
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Dos figuras masculinas ejecutan la flagelación. Una, a la izquierda, se abalanza sobre el cuerpo atado, mientras que la otra, situada más cerca del espectador, sostiene un látigo listo para asestar otro golpe. Sus rostros muestran una mezcla de concentración y aparente indiferencia, lo cual añade una capa de complejidad a la representación.
En segundo plano, tres personajes observan la escena desde una especie de balcón o galería arquitectónica. Uno de ellos, con un gorro puntiagudo, parece estar fumando, mientras que otro, de barba larga, contempla la flagelación con semblante serio. El tercero, vestido con ropas oscuras y portando un bastón, se muestra más distante, casi ajeno al sufrimiento que tiene lugar ante sus ojos.
La composición está estructurada por líneas diagonales que enfatizan el dinamismo y la violencia de la acción. La arquitectura del fondo, con sus arcos ojivales y su decoración elaborada, contrasta fuertemente con la crudeza de la escena central, creando una sensación de irrealidad o atemporalidad. El uso de la luz es significativo: ilumina principalmente el cuerpo del hombre flagelado, resaltando su vulnerabilidad y sufrimiento, mientras que las figuras observadoras permanecen en una penumbra más densa.
Subtextualmente, la obra plantea interrogantes sobre la naturaleza del poder, la crueldad humana y la indiferencia ante el dolor ajeno. La presencia de los espectadores, con sus diferentes reacciones, sugiere una reflexión sobre la responsabilidad moral y la capacidad de empatía. El acto de flagelación en sí mismo puede interpretarse como una metáfora de la opresión y la injusticia, mientras que la arquitectura del fondo podría simbolizar las estructuras sociales o religiosas que perpetúan tales abusos. La aparente banalidad con la que el personaje fuma, en contraste con la violencia que se desarrolla, es particularmente inquietante y sugiere una desensibilización ante el sufrimiento. En definitiva, la pintura invita a una profunda meditación sobre la condición humana y los límites de la compasión.