Omar Rayyan – King Midas
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El rey, sentado en un trono ricamente decorado, irradia una sensación de aislamiento y desconcierto. Su rostro, marcado por la edad y la preocupación, se ilumina tenuemente bajo la mirada imponente de una cabeza femenina colosal que lo sobrepasa. Esta figura, posiblemente personificación de una divinidad o alegoría del destino, domina visualmente el espacio, sugiriendo un poder superior e ineludible.
En el fondo, se vislumbra un paisaje marino con embarcaciones, indicando quizás la vastedad del mundo y la insignificancia individual frente a él. Un grupo de figuras humanas en la parte inferior izquierda parecen observar la escena con una mezcla de curiosidad y compasión, mientras que otras, más pequeñas, se agolpan alrededor de un rosal floreciente, símbolo ambiguo de belleza y posible maldición.
La pintura transmite una profunda reflexión sobre la naturaleza del deseo, la ambición desmedida y sus consecuencias trágicas. La transformación en oro, implícita en el contexto narrativo, no se muestra explícitamente, pero su presencia se siente a través de la atmósfera general de opresión y desesperación que impregna la escena. El uso de una paleta cromática rica y contrastada acentúa la intensidad dramática del momento, mientras que la disposición meticulosa de los elementos contribuye a crear un efecto de pesadilla onírico. La composición sugiere una crítica implícita a la búsqueda obsesiva de la riqueza material como fuente de felicidad, revelando en cambio su potencial para generar sufrimiento y aislamiento.