Omar Rayyan – Rimonah
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El primer jinete, situado a la izquierda, viste ropas de tonos azules y ocres, con un turbante que le cubre parcialmente el rostro. Monta un caballo de pelaje grisáceo, y lleva consigo una cesta o recipiente atado al animal. Su expresión es difícil de discernir, pero su postura sugiere cierta tensión o urgencia.
El segundo jinete, a la derecha, porta vestimentas rojas con detalles que recuerdan a una cruz, lo cual podría indicar un simbolismo religioso o cultural específico. Su caballo también es de color gris y se muestra en movimiento dinámico. La mirada del jinete parece dirigida hacia el observador, generando una sensación de confrontación o desafío.
La figura situada al fondo, más pequeña y difusa, sostiene un estandarte o bandera blanca que sobresale entre las rocas. Su posición elevada le otorga una perspectiva privilegiada sobre la escena, sugiriendo un rol de testigo o incluso de juez.
El paisaje circundante está tratado con pinceladas sueltas y colores cálidos – ocres, amarillos, marrones – que evocan un ambiente árido y desolado. La luz parece provenir de una fuente lateral, creando fuertes contrastes de claroscuro que acentúan la sensación de movimiento y dramatismo.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una alegoría sobre el conflicto entre diferentes facciones o creencias. El estandarte blanco en manos del observador distante sugiere una posible resolución pacífica, aunque la tensión palpable entre los jinetes indica que la situación aún está latente. La cesta transportada por el primer jinete podría simbolizar bienes materiales o incluso valores culturales que están siendo perseguidos o protegidos. La presencia de la cruz en las vestimentas del segundo jinete introduce una dimensión religiosa, aunque su significado preciso queda abierto a la interpretación. En general, la pintura transmite una atmósfera de incertidumbre y peligro inminente, invitando al espectador a reflexionar sobre los motivos subyacentes de la persecución o encuentro que se representa.