Francesco Hayez – Portrait of the family Stampa di Soncino
Ubicación: Pinacoteca di Brera, Milano.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A la izquierda del encuadre, el hombre se encuentra sentado sobre una roca, con un libro abierto en sus manos. Su postura es relajada, pero su mirada se dirige hacia la mujer y el niño, sugiriendo una observación atenta y afectuosa. La paleta de colores que lo viste – verdes y rojos – contrasta sutilmente con la sobriedad del atuendo femenino, acentuando quizás un rasgo de personalidad o estatus diferente.
En segundo plano, a la derecha, se aprecia una tercera figura femenina, sentada sobre una estructura pétrea, posiblemente parte de un muro o una fuente seca. Su vestimenta es más ligera y su expresión parece distraída, como absorta en sus pensamientos o contemplando el paisaje que se extiende detrás. La luz ilumina su rostro con suavidad, creando una atmósfera etérea.
El entorno natural está tratado con cierta idealización: la vegetación es exuberante, aunque algo difusa, y la luz del sol parece filtrarse entre los árboles, generando un juego de sombras y reflejos sobre las rocas. La perspectiva se pierde en la distancia, sugiriendo una extensión ilimitada del paisaje.
La composición transmite una sensación de intimidad y quietud familiar. El gesto de la mujer al sostener al niño evoca ternura y protección maternal. El libro que sostiene el hombre podría simbolizar conocimiento o erudición, mientras que la figura femenina en segundo plano sugiere un elemento de reflexión o introspección.
Subtextualmente, se percibe una tensión entre la formalidad del retrato – evidente en los atuendos elegantes y las poses estudiadas – y la atmósfera naturalista del entorno. Esta yuxtaposición podría aludir a la complejidad de la vida familiar, donde las convenciones sociales coexisten con momentos de intimidad y conexión emocional. La luz tenue y la paleta de colores apagados contribuyen a una sensación general de melancolía o nostalgia, sugiriendo quizás un momento fugaz en el tiempo, capturado para siempre en la pintura. La disposición de los personajes, no completamente enfrentados entre sí, insinúa también una cierta distancia emocional, aunque sutilmente expresada.