Albert Goodwin – The Sultan and his camp by the enchanted lake
Ubicación: Art Gallery of New South Wales, Sydney.
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En primer plano, se observa una zona húmeda, cubierta de vegetación exuberante y rocas musgosas, que refleja los colores del cielo y el entorno circundante. Un grupo de figuras humanas destaca en este espacio: parece tratarse de un soberano, identificado por su atuendo suntuoso –un manto rojo adornado con detalles dorados–, acompañado por una comitiva. Un hombre porta un parasol carmesí que acentúa la importancia y el estatus del personaje principal. La presencia de guardias y otros miembros del séquito sugiere un ambiente de protección y ceremonial.
El campamento en sí mismo se ubica sobre una explanada más elevada, a orillas del lago. Se distinguen tiendas de campaña, posiblemente pertenecientes al personal real y a los acompañantes. La multitud de personas reunidas denota la magnitud del cortejo y el carácter festivo o oficial de la ocasión. Un ave acuática, posada en una roca cercana, añade un toque de vida silvestre a la escena, contrastando con la presencia humana.
Más allá de la descripción literal, la pintura sugiere subtextos relacionados con el poder, la exotización y la relación entre la civilización y la naturaleza. La figura del soberano, resguardado bajo su parasol, simboliza la autoridad y el control sobre el entorno. El paisaje grandioso actúa como telón de fondo que realza su importancia, pero también lo subordina a la fuerza implacable de la naturaleza. La atmósfera onírica y la luz misteriosa podrían interpretarse como una representación idealizada de un lugar lejano y exótico, posiblemente oriental, evocando una sensación de fascinación y distancia cultural. La composición general transmite una impresión de opulencia y tranquilidad, aunque también se percibe una cierta melancolía en la paleta de colores apagados y en la quietud del lago. La pintura invita a reflexionar sobre el poder, la representación y la percepción de lo otro en un contexto colonial o orientalista.