Part 6 Prado Museum – Camprobín, Pedro -- Cesto con melocotones y ciruelas
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Aquí se observa una composición de naturaleza muerta centrada en un cesto rebosante de fruta fresca. El autor ha dispuesto la escena sobre una superficie horizontal oscura que actúa como fondo neutro, acentuando el brillo y los colores de los elementos principales. Un cesto de mimbre, con su textura visible y sus líneas irregulares, sirve de recipiente para melocotones y ciruelas, algunas dentro y otras derramándose sobre la mesa.
La iluminación es clave en esta obra; una luz lateral ilumina las frutas, revelando sus tonalidades cálidas: los dorados y rosados de los melocotones contrastan con el púrpura intenso de las ciruelas. Se aprecia un estudio minucioso de la textura: la suavidad aterciopelada de la fruta se distingue del áspero tejido del cesto. A la izquierda, una jarra de barro rojizo aporta un contrapunto cromático y textural a la escena, mientras que a la derecha, una copa de cristal parcialmente llena con un líquido oscuro (posiblemente vino) sugiere una invitación al disfrute sensorial.
La abundancia de fruta evoca ideas de prosperidad y fertilidad, elementos recurrentes en las naturalezas muertas del siglo XVII. La disposición aparentemente casual de los frutos, algunos caídos fuera del cesto, puede interpretarse como una representación de la fugacidad de la belleza y el paso del tiempo – vanitas – un tema común en este tipo de obras. La fruta, símbolo de plenitud, también alude a su inevitable decadencia.
El contraste entre la luz y la sombra, propio del claroscuro, intensifica la sensación de realismo y dramatismo. La oscuridad que envuelve el fondo no solo resalta los objetos iluminados, sino que también crea una atmósfera de misterio e introspección. La composición, aunque aparentemente sencilla, es cuidadosamente equilibrada, con la jarra y la copa actuando como contrapesos visuales al cesto de fruta. En definitiva, se trata de una representación realista y simbólica de la abundancia efímera de la vida.