Part 6 Prado Museum – Quellinus, Jan Erasmus; Seghers, Daniel -- Guirnalda de flores con la Virgen, el Niño y San Juan
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Dentro de este abrazo floral, se ubica una representación de la Virgen María con el Niño Jesús y San Juan Bautista, en sus versiones infantiles. La disposición de los personajes es íntima y contenida: la Virgen, sentada, sostiene al Niño, quien a su vez parece mirar hacia San Juan. La luz incide sobre las figuras, resaltando la blancura de sus ropas y creando un halo de solemnidad que contrasta con el colorido vibrante del entorno floral.
El tratamiento pictórico de las flores es notable por su realismo y detalle. Se distinguen diversas especies, desde los lirios y las rosas hasta las campanillas azules, cada una representada con precisión en su forma y color. La abundancia de la flora no es casual; en el contexto artístico de la época, las flores a menudo portaban significados simbólicos. La presencia de lirios podría aludir a la pureza de la Virgen, mientras que las rosas podrían simbolizar el amor divino o el martirio. Las campanillas, con su delicadeza y fragilidad, podrían evocar la infancia y la inocencia de los personajes representados.
La yuxtaposición del tema religioso con el bodegón floral genera una tensión interesante. Por un lado, se presenta una escena sagrada, cargada de significado espiritual; por otro, se celebra la belleza efímera de la naturaleza. Esta combinación sugiere una reflexión sobre la relación entre lo divino y lo terrenal, entre la eternidad y la fugacidad del tiempo. La guirnalda, en sí misma, puede interpretarse como un símbolo de victoria o triunfo, aludiendo a la redención cristiana.
La composición general transmite una sensación de recogimiento y devoción, pero también de alegría y celebración. El artista ha logrado crear una obra que es a la vez contemplativa y exuberante, religiosa y naturalista. La oscuridad del fondo acentúa el brillo de las flores y la luminosidad de los personajes, atrayendo la mirada hacia el núcleo central de la escena.