Part 6 Prado Museum – Teniers, David -- El alquimista
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En primer plano, una figura anciana, presumiblemente un alquimista, se inclina sobre un recipiente metálico colocado sobre el fuego. Su rostro, surcado por arrugas y enmarcado por una peluca blanca desaliñada, denota una intensa dedicación a su tarea. La vestimenta es sencilla: una túnica grisácea cubierta por un delantal de lienzo sucio, lo que sugiere una vida dedicada al trabajo manual y la investigación. Sus manos, con las uñas manchadas, manipulan cuidadosamente el contenido del recipiente, indicando precisión y experiencia.
A sus pies, un libro abierto reposa sobre una mesa tosca, rodeado de pequeños frascos y recipientes de vidrio que contienen sustancias desconocidas. La presencia del libro sugiere la importancia del conocimiento teórico en su práctica alquímica; es probable que contenga fórmulas o instrucciones para el proceso que está llevando a cabo.
En la parte derecha de la composición, un grupo de niños observa con curiosidad al alquimista. Sus rostros iluminados por la luz del fuego reflejan una mezcla de asombro y expectación. Esta inclusión de figuras infantiles podría interpretarse como una representación de la transmisión del conocimiento o el despertar de la curiosidad científica en las nuevas generaciones. También puede sugerir un elemento de humor, contrastando la seriedad del alquimista con la inocencia infantil.
El fondo está ligeramente difuminado, pero se distinguen estanterías repletas de objetos diversos: utensilios de cocina, herramientas, y más recipientes con líquidos de colores. Esta acumulación de elementos refuerza la idea de un taller desordenado, un espacio dedicado a la experimentación y el descubrimiento. La cortina roja que cuelga sobre la ventana aporta una nota de color y dramatismo a la escena.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la búsqueda del conocimiento, la transformación, y la relación entre la ciencia y la magia. El alquimista, con su apariencia solitaria y su dedicación obsesiva, encarna el arquetipo del sabio ermitaño, dedicado a desentrañar los secretos de la naturaleza. La presencia de los niños sugiere una esperanza en el futuro y la continuidad del conocimiento. El ambiente general evoca un sentido de misterio y asombro ante las posibilidades ocultas del mundo. La escena, aunque aparentemente sencilla, invita a la reflexión sobre la naturaleza humana y su incansable búsqueda de la verdad.