Kunsthistorisches Museum – Bernardo Bellotto (1721-1780) -- The Freyung in Vienna, as Seen from the Southeast
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El plano general revela una composición organizada. Edificios de arquitectura barroca se alzan a ambos lados, delineando los límites de la plaza. Sus fachadas exhiben una riqueza ornamental, con balcones elaborados, ventanas simétricas y techos inclinados cubiertos de tejas. La luz incide sobre las superficies, creando contrastes que acentúan la textura de la piedra y el ladrillo. En el fondo, una imponente estructura religiosa, presumiblemente una iglesia o monasterio, domina el horizonte con su torre campanario bulbosa, un punto focal visual que atrae la mirada hacia lo alto.
La plaza en sí está repleta de actividad humana. Se observa un mercado bullicioso, con puestos repletos de mercancías: frutas, verduras y otros productos frescos se exhiben sobre mesas rústicas. Personas de diversas clases sociales interactúan en el espacio público; algunos comerciantes ofrecen sus bienes, mientras que otros paseantes observan la escena o conversan animadamente. Carruajes tirados por caballos atraviesan la plaza, añadiendo dinamismo a la composición. La presencia de soldados uniformados sugiere un ambiente de orden y control social.
La atmósfera general es de prosperidad y vitalidad. El artista ha logrado capturar no solo la apariencia física del lugar, sino también el espíritu de una comunidad activa y organizada. El detalle en la representación de los personajes y sus atuendos proporciona información sobre las costumbres y la moda de la época. La luz suave y difusa contribuye a crear una sensación de calma y serenidad, aunque la multitud sugiere un ambiente dinámico.
Más allá de la mera descripción del espacio físico, esta pintura parece ofrecer una reflexión sobre el orden social y la vida urbana en el siglo XVIII. La meticulosa representación de los detalles arquitectónicos y humanos sugiere una valoración de la civilización y el progreso. La plaza se convierte así en un microcosmos de la sociedad, donde conviven diferentes clases sociales y actividades económicas. El cuadro invita a contemplar la complejidad de la vida cotidiana en una ciudad europea del siglo XVIII, invitando al espectador a imaginar las historias que se desarrollan tras cada fachada y detrás de cada personaje.