Kunsthistorisches Museum – Maerten van Heemskerck (1498-1574) -- Charity (Caritas), grisaille
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Aquí se observa una composición de marcado carácter escultórico, ejecutada en una técnica que simula el relieve monocromático, un grisaille. La escena se presenta dentro de un marco arquitectónico simulado, con una estructura adintelada y pilastras que enfatizan la verticalidad.
En el centro, una figura femenina, presumiblemente personificación de una virtud, ocupa el lugar primordial. Su rostro, sereno y ligeramente inclinado, irradia una expresión de compasión y benevolencia. La mujer está rodeada por un grupo de niños que se aferran a su vestimenta, creando una sensación de protección y abundancia. La disposición de estos pequeños es dinámica; algunos la abrazan, otros parecen jugar o extenderse hacia el espectador, generando una impresión de vitalidad y movimiento contenido.
Un elemento perturbador rompe con la armonía general: un rostro humano, pálido y afligido, emerge de entre las telas que envuelven a la figura femenina. Este rostro, situado en una posición central pero subordinada, sugiere el sufrimiento, la vulnerabilidad o incluso la muerte, contrastando fuertemente con la serenidad de la mujer y la alegría infantil que la circunda. La presencia de este elemento introduce una complejidad emocional en la obra, sugiriendo que la virtud representada no solo implica protección y cuidado, sino también la confrontación con el dolor y la adversidad.
En la base de la composición, se aprecia un pedestal sobre el cual se inscribe una palabra: Caritas. Debajo de esta inscripción, una representación alada emerge, posiblemente simbolizando la naturaleza espiritual o celestial de la virtud representada.
La paleta cromática limitada a tonos neutros y terrosos acentúa la impresión de solidez y monumentalidad. La ausencia de color vibrante dirige la atención hacia las formas y el modelado, reforzando la ilusión de una escultura real. El tratamiento lumínico es uniforme, sin sombras marcadas, lo que contribuye a la atmósfera solemne y contemplativa de la escena.
En términos subtextuales, la obra parece explorar la naturaleza compleja de la virtud, mostrando no solo su capacidad para proteger y nutrir, sino también su implicación en el sufrimiento humano. La yuxtaposición del rostro afligido con la figura maternal sugiere una reflexión sobre la empatía, la compasión y la responsabilidad moral ante el dolor ajeno. El uso del grisaille podría interpretarse como un intento de trascender lo meramente representativo para alcanzar una expresión más idealizada y atemporal de la virtud.