Kunsthistorisches Museum – Antonio Vivarini -- Altar of Saint Jerome, center; Saint Jerome, Saint Mark, Saint Ambrosius
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En el panel central, destaca la figura de un hombre mayor, vestido con una túnica roja que contrasta fuertemente con su larga barba blanca y cabellera. Lleva un gorro rojo similar al color de su vestimenta. En sus manos sostiene lo que parecen ser pergaminos o documentos escritos, sugiriendo una conexión con el conocimiento, la erudición o la escritura sagrada. Detrás de él se vislumbra una estructura arquitectónica, posiblemente una ciudadela o fortaleza, cuyo significado podría simbolizar un lugar de refugio, sabiduría o poder espiritual.
A ambos lados de esta figura central, encontramos dos santos adicionales. A la izquierda, un hombre joven con barba y cabello castaño, ataviado con una túnica azul celeste, sostiene un libro cerrado y un objeto alargado que podría ser un cáliz o báculo. Sus pies descalzos sugieren humildad o ascetismo. A su derecha, se observa a un hombre de edad avanzada, vestido con elaboradas vestimentas clericales oscuras adornadas con detalles dorados. Porta una mitra y un cetro, símbolos inequívocos de autoridad eclesiástica.
La paleta cromática es rica en contrastes: el rojo vibrante del personaje central domina la composición, equilibrado por los azules serenos de la figura a su izquierda y los tonos oscuros y dorados de la figura a su derecha. La iluminación parece provenir de una fuente frontal, resaltando las texturas de las vestimentas y los rostros de los personajes.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una representación de la fe, el conocimiento y la autoridad religiosa. El personaje central, con sus pergaminos y la ciudadela a su espalda, encarna quizás la figura del sabio o del teólogo, mientras que las figuras flanqueantes representan diferentes aspectos de la Iglesia: la humildad y la contemplación (el santo joven) y la jerarquía y el poder (el obispo). La disposición vertical de los personajes sugiere una jerarquía espiritual, con el personaje central ocupando una posición de preeminencia. El uso del dorado en el marco refuerza la idea de lo sagrado y lo divino. La composición, aunque formal y estructurada, transmite un sentido de solemnidad y devoción.