Henryk Semiradsky – A scene from Roman life. 1883. Canvas
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Comentarios: 1 Ответы
Как сладок миг желанного свиданья...
Постой, мгновение! Продлись, очарованье!
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La mujer, vestida con una túnica blanca drapeada, emerge del follaje como si fuera parte integrante del entorno natural. Su postura es tensa, su mirada dirigida hacia el grupo que se encuentra en la barca. Sostiene en sus manos lo que parecen ser flores o ramas de olivo, un detalle que podría aludir a una ofrenda o un gesto de bienvenida, aunque también puede interpretarse como un símbolo de duelo o pérdida. La luz incide sobre su rostro, revelando una expresión ambigua: melancolía, preocupación, quizás incluso resignación.
En el lago, un grupo de personas se encuentra en una embarcación. Uno de ellos, presumiblemente un hombre mayor con cabellos canosos, parece estar dirigiendo la barca o pronunciando alguna palabra, mientras que los demás observan hacia la figura femenina en la orilla. La disposición de las figuras sugiere una escena de despedida, un encuentro fortuito o una espera prolongada. La atmósfera es de quietud y solemnidad, acentuada por la paleta de colores apagados y la ausencia de movimiento evidente.
El paisaje, con sus montañas difusas y el agua tranquila, contribuye a crear una sensación de aislamiento y contemplación. La vegetación exuberante en primer plano contrasta con la frialdad de las rocas, sugiriendo una dualidad entre la naturaleza salvaje y la civilización. La luz tenue del cielo añade un elemento de misterio e indefinición, impidiendo que el espectador pueda discernir completamente los detalles de la escena.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la pérdida, la memoria, la conexión con la naturaleza y la fragilidad de la existencia humana. La figura femenina, en particular, encarna una sensación de anhelo y melancolía, invitando a la reflexión sobre el paso del tiempo y la inevitabilidad del cambio. La escena evoca un sentimiento de nostalgia por un pasado idealizado o una realidad inalcanzable. El uso de elementos simbólicos como las flores o ramas, junto con la composición cuidadosamente equilibrada, refuerza la carga emocional de la obra.