Federico Barocci – Saint Francis of Assisi Receiving the Stigmata
Ubicación: Vatican Museums (Musei Vaticani), Vatican.
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La luz, intensa y casi cegadora, se concentra alrededor de una figura cruciforme suspendida en el cielo. Esta representación luminosa parece irradiar directamente hacia el hombre arrodillado, marcando un momento trascendental: la recepción de las llagas o estigmas. La disposición de los rayos de luz no es uniforme; algunos se difuminan creando una atmósfera brumosa y etérea, mientras que otros iluminan con mayor nitidez la figura principal, acentuando su vulnerabilidad y entrega.
En el segundo plano, dos figuras adicionales, también ataviadas con hábitos monásticos, observan la escena desde una distancia prudente. Su presencia sugiere testigos de un evento divino, pero también enfatiza la naturaleza singular y personal de la experiencia del hombre arrodillado. La posición de estas figuras es contemplativa; no participan directamente en el acto, sino que lo presencian con reverencia.
El paisaje circundante está tratado con una pincelada suelta y expresiva. Los árboles, densos y oscuros, contribuyen a la sensación de aislamiento y recogimiento. Se intuye la presencia de una edificación al fondo a la izquierda, pero esta se diluye en la penumbra, sugiriendo un mundo más allá del ámbito inmediato de la experiencia mística.
La pintura transmite una fuerte carga emocional. La expresión del hombre arrodillado es ambivalente: mezcla dolor y alegría, sufrimiento y beatitud. El artista parece querer representar no solo el evento físico de la recepción de las llagas, sino también la profunda transformación espiritual que implica. El uso dramático de la luz y la sombra intensifica esta sensación de trascendencia, invitando al espectador a reflexionar sobre los límites del sufrimiento humano y la posibilidad de una unión mística con lo divino. La composición, centrada en la figura principal y reforzada por la presencia silenciosa de los testigos, sugiere un momento crucial en la vida de un individuo dedicado a la fe, un instante que trasciende la realidad terrenal para adentrarse en el reino espiritual.