Federico Barocci – Holy Family
Ubicación: Vatican Museums (fresco) (Musei Vaticani (murales)), Vatican.
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A la izquierda del hombre barbudo, una figura femenina, cubierta parcialmente por un velo, sostiene un recipiente que podría ser una vasija o un cuenco. Su expresión es difícil de discernir con precisión, pero parece transmitir cierta solemnidad. En el extremo izquierdo del cuadro, se vislumbran otras figuras, difusas y menos definidas, que parecen formar parte de la misma escena familiar.
Sobre ellos, dos ángeles pequeños flotan en el aire, sus alas extendidas y sus rostros iluminados por una luz suave. Uno de los ángeles parece sostener un objeto pequeño, posiblemente simbólico. En el extremo derecho del cuadro, se aprecia una estructura arquitectónica que incluye una chimenea o hornillo y una columna decorativa, elementos que contribuyen a la sensación de realismo doméstico. Un perro, representado con fidelidad anatómica, está situado en primer plano, cerca de los pies de las figuras principales.
La paleta de colores es predominantemente cálida, con tonos ocres, dorados y rojizos que dominan la composición. La luz parece provenir de una fuente externa, iluminando selectivamente a las figuras centrales y creando un juego de luces y sombras que añade profundidad y dramatismo a la escena.
Subtextualmente, la obra transmite una atmósfera de intimidad y devoción. La disposición de los personajes sugiere una relación familiar cercana, marcada por el respeto y la ternura. La presencia del hombre barbudo podría interpretarse como un símbolo de autoridad o sabiduría, mientras que la mujer joven representa la maternidad y la pureza. Los ángeles, con su etérea belleza, sugieren la intervención divina en los asuntos humanos. El perro, a menudo asociado con la fidelidad y la lealtad, refuerza esta impresión de armonía familiar. La arquitectura del entorno, aunque sencilla, contribuye a crear una sensación de estabilidad y permanencia. En conjunto, la pintura evoca un sentimiento de paz y serenidad, invitando al espectador a contemplar la belleza y el misterio de la vida familiar.