Samuel Dircksz Van Hoogstraten – A Trompe LOeil of Objects Attached to a Letter Rack
Ubicación: Johnny van Haeften Gallery, London.
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Aquí se presenta una composición que desafía la percepción visual, un juego de engaño óptico donde objetos aparentemente reales parecen adheridos a una estructura tridimensional. El soporte, pintado en un rojo intenso y brillante, actúa como un estante rudimentario, sobre el cual se disponen diversos elementos con una meticulosidad casi obsesiva.
La acumulación de objetos es notable: cartas selladas, algunas con marcas de cera que sugieren urgencia o confidencialidad; un libro pequeño, su lomo mostrando inscripciones ilegibles; una medalla dorada, cuyo significado permanece ambiguo; un saquito de costura abultado, lleno de hilos; unas tijeras y un retrato ovalado enmarcado. Acompañando a estos objetos se encuentran elementos relacionados con la escritura: plumas de ave, tinta en un tintero, flechas que apuntan hacia arriba, como si fueran indicadores o símbolos de dirección. Lazos de cinta azul y rojo adornan varios de los objetos, añadiendo una nota de elegancia y sofisticación a la escena.
La iluminación es crucial para el efecto trompe loeil. Una luz lateral resalta las texturas y volúmenes de cada objeto, creando sombras que intensifican la ilusión de tridimensionalidad. La profundidad del campo es reducida, lo que contribuye a la sensación de proximidad y realismo.
Más allá de la mera representación de objetos cotidianos, esta pintura sugiere una reflexión sobre el tiempo, la memoria y la comunicación. Las cartas selladas podrían simbolizar secretos guardados o mensajes no entregados; el libro, el conocimiento y la erudición; la medalla, un logro o reconocimiento. La acumulación misma de estos elementos podría interpretarse como una metáfora de la vida, llena de experiencias, recuerdos y relaciones que se entrelazan y se superponen.
El uso del trompe loeil no es casualidad. Es una declaración sobre la capacidad del arte para engañar al ojo, para desafiar las expectativas del espectador y para revelar la naturaleza ilusoria de la realidad. La pintura invita a cuestionar lo que vemos, a dudar de nuestra percepción y a apreciar la habilidad del artista para crear una ilusión convincente. El orden aparentemente caótico de los objetos, en realidad, está cuidadosamente orquestado para generar un impacto visual y conceptual duradero.