Charles Theodore Frere – Halte A L-Oasis
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El primer plano está dominado por el terreno arenoso, de tonalidades cálidas que varían desde ocres hasta amarillos rojizos. Sobre este suelo, se despliega la vida cotidiana: un grupo de viajeros, ataviados con ropas tradicionales y turbantes, descansan a la sombra de unas palmeras. Uno de ellos está sentado en el suelo, aparentemente absorto en una tarea o contemplación, mientras que otro, vestido con un atuendo más elaborado, se sienta sobre un montículo de arena, apoyado en su lanza. A su alrededor, camellos pastan tranquilamente, y algunos objetos personales – cestas, recipientes – están esparcidos sobre la arena, indicando una breve pausa en el viaje.
La luz, suave y difusa, baña la escena con una atmósfera serena y melancólica. La sombra proyectada por las palmeras crea un contraste visual que acentúa la sensación de refugio y descanso. El artista ha logrado capturar la quietud del momento, transmitiendo una impresión de paz y contemplación en medio de la aridez del desierto.
Más allá del grupo principal, se vislumbra una segunda formación de palmeras y un pequeño asentamiento a lo lejos, insinuando la posibilidad de una comunidad o destino final. Esta lejanía refuerza la idea de un viaje largo y arduo, pero también sugiere la esperanza de llegar a un lugar seguro.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas relacionados con el nomadismo, la supervivencia en entornos hostiles y la conexión entre el hombre y la naturaleza. La representación idealizada del oasis, como fuente de vida y refugio, contrasta con la dureza del desierto circundante, creando una tensión visual que invita a la reflexión sobre la fragilidad de la existencia humana y la búsqueda de un lugar en el mundo. La postura contemplativa de los personajes sugiere una introspección profunda, una conexión silenciosa con el paisaje que les rodea. La escena evoca una sensación de misterio y exotismo, propia de las representaciones orientalistas del siglo XIX.