William Larkin – Dorothy St. John, Lady Cary
Ubicación: Rangers House, Blackheath, UK
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La mujer está ataviada con un elaborado atuendo propio del siglo XVII. Se distingue un corpiño oscuro, posiblemente de terciopelo, ricamente bordado con motivos florales y geométricos en hilo dorado y blanco. La falda, amplia y con una caída pronunciada, exhibe también intrincados bordados que se extienden hasta el borde inferior. Un cuello alto, adornado con encajes y joyas, enmarca su rostro. El cabello está recogido bajo un tocado ornamentado, donde se aprecian perlas y otros elementos decorativos.
El fondo está construido por una cortina de color rosa pálido que se pliega dramáticamente, creando una sensación de profundidad y teatralidad. Una sección oscura, casi negra, se interpone entre la cortina rosada y la cabeza de la retratada, acentuando su figura y contribuyendo a un efecto de claroscuro. En la parte superior del fondo, se distingue una pequeña inscripción sobre un tapiz verde oscuro.
La expresión facial de la mujer es serena y contenida, con una mirada directa al espectador que transmite dignidad y compostura. Sus manos están delicadamente colocadas sobre el brazo del sillón, en una pose que denota elegancia y control.
El suelo está cubierto por un tapiz con un diseño geométrico repetitivo en tonos rojos y negros, que añade otra capa de detalle a la composición. La iluminación es uniforme, aunque se percibe una ligera focalización sobre el rostro y las manos de la retratada.
Subtextualmente, esta pintura parece transmitir una declaración de estatus social y poder. El lujo de los materiales, la complejidad del bordado, la pose formal y la mirada directa son todos elementos que contribuyen a proyectar una imagen de nobleza y autoridad. La elección de colores, con el rojo como elemento dominante en el sillón y el tapiz, podría simbolizar riqueza, pasión o incluso poder político. El contraste entre la oscuridad del fondo y la luminosidad de la figura sugiere una separación entre el mundo exterior y el espacio privado de la retratada, reforzando su posición privilegiada. La inscripción en el tapiz, aunque ilegible para el espectador, podría contener información adicional sobre la identidad o el linaje de la mujer representada, añadiendo otra capa de significado a la obra.