Pere Daura – Servei de te 1928
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En esta composición se observa una naturaleza muerta centrada en un servicio de té. El autor ha dispuesto los objetos sobre una superficie que parece ser un mantel o una mesa, aunque su representación es fragmentada y geométrica. Destacan un tetera de metal con formas redondeadas y un asa prominente, junto a una taza y un plato de porcelana blanca. Un cucharón, también metálico, se encuentra apoyado en la superficie.
La paleta cromática es rica pero contenida; predominan los tonos ocres, naranjas y rojizos que sugieren calidez, contrastando con pinceladas azuladas y violetas en las sombras y el fondo. La luz parece provenir de una fuente difusa, creando volúmenes sutiles y evitando un claroscuro marcado.
La representación de los objetos no busca la fidelidad mimética; más bien, se aprecia una descomposición de las formas en planos geométricos, característica del cubismo sintético. Los elementos están simplificados y reducidos a sus estructuras esenciales, aunque aún reconocibles. La superficie sobre la que descansan los objetos está construida mediante figuras angulares y superposiciones de color, lo cual genera una sensación de inestabilidad y dinamismo.
Subyace en esta obra una reflexión sobre la representación del espacio y la forma. El autor no se limita a reproducir la realidad visible, sino que la interpreta y la reconstruye desde un punto de vista subjetivo. La fragmentación de los objetos y la ausencia de perspectiva tradicional sugieren una nueva manera de percibir el mundo, donde la simultaneidad de diferentes puntos de vista es posible.
La elección de un servicio de té como motivo central podría interpretarse como una alusión a la vida cotidiana y a las costumbres burguesas. Sin embargo, la descontextualización de los objetos y su tratamiento formal abstracto les confieren un carácter simbólico que trasciende su función utilitaria. La obra invita a contemplar la belleza intrínseca de las formas y los colores, más allá de su significado literal. Se percibe una cierta melancolía en la composición, quizás relacionada con la fragilidad de la existencia o la fugacidad del tiempo.