Raphael – The Council of the Gods
Ubicación: Villa Farnesina, Roma.
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Все собрались, и воздушные, и водяные, и подземные боги. Собрались и думают: храмы разрушают, жертв не приносят, всех их скоро назовут демонами. Как жить дальше?
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La disposición de los personajes es compleja y jerárquica. En el primer plano, un hombre musculoso, recostado sobre la nube, domina visualmente la composición con su postura relajada pero imponente. Su figura se contrapone a la formalidad y rigidez de las demás entidades que lo rodean. A su alrededor, una multitud de figuras divinas se agolpa, algunas sentadas, otras de pie, todas caracterizadas por una anatomía idealizada y vestimentas elaboradas. Se distinguen atributos propios de la mitología clásica: tridente, corona de laurel, cetros, armaduras, que sugieren roles y poderes específicos dentro del panteón representado.
La paleta cromática es rica y vibrante, con predominio de tonos dorados, rojos, azules y ocres. La luz, proveniente de una fuente no visible, ilumina selectivamente a las figuras, creando contrastes dramáticos y acentuando la monumentalidad de la escena. El tratamiento de la piel es particularmente notable: se observa un estudio minucioso de la anatomía humana, con énfasis en los músculos y la textura de la carne.
Más allá de la representación literal de una asamblea divina, esta pintura parece explorar temas más profundos relacionados con el poder, la autoridad y la jerarquía social. La figura central, recostada, podría interpretarse como un símbolo de dominio absoluto o de desdén por las convenciones sociales. El resto del grupo, en su actitud expectante y reverencial, sugiere una estructura de poder bien definida, donde algunos individuos ostentan una posición superior a otros.
La atmósfera general es de solemnidad y misterio. La ausencia de un contexto narrativo claro invita al espectador a interpretar la escena según sus propias convicciones y experiencias. Se intuye que se trata de un momento crucial en el devenir del universo o, quizás, de una deliberación sobre el destino de los mortales. El uso de la nube como escenario refuerza la idea de trascendencia y divinidad, sugiriendo que estos seres habitan un reino más allá de lo terrenal. La composición, con su multitud de figuras y su complejidad narrativa, transmite una sensación de grandeza y magnificencia propias del mundo mitológico.