Jesús Helguera Ausencia – Ballerina
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Comentarios: 1 Ответы
El Último Brindis.
Brindo por el hogar destrozado,
por la cruel vida mía,
por la soledad en dos,
y brindo por ti.
Por las mentiras de los labios que me traicionaron,
por el frío muerto de tus ojos,
por el hecho de que el mundo es cruel y áspero,
por el hecho de que Dios no salvó.
1934 – A. Ajmátova.
Dedicado a Ana Ajmátova!!!
No bebas, Ajmátova, no bebas
por las mentiras de los labios que te traicionaron,
por el mundo de toda esta vida entera,
por la crueldad, por lo áspero que es.
Por el mundo en ese frío de tus ojos,
¡Oh, Annushka, no bebas!
Por el hogar destrozado de tus seres queridos,
por la cruel vida de aquellos años.
¿Fue Dios? ¿en aquel entonces, en aquel momento?
- desconocido para los años,
- el último suspiro hacia tus ojos,
sí!! – ¡no hay Dios en las palabras...!
El último suspiro, el último suspiro,
¡Oh, Annushka, perdóname!
Todo tu suspiro es nuestro Dios,
en este camino efímero lleno de maldad...!!
24 de junio de 2017.
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La paleta cromática es cálida, dominada por tonos ocres y dorados que envuelven la escena en una atmósfera etérea y ligeramente onírica. Esta elección contribuye a crear un ambiente de introspección y melancolía. La luz, difusa y suave, modela el cuerpo de la bailarina, resaltando su musculatura sutil y la fluidez de sus líneas.
En segundo plano, se intuyen las volutas de una falda de ballet, borrosas e imprecisas, como un eco del movimiento que ha sido momentáneamente suspendido. Los zapatillas de punta, abandonados sobre el suelo junto a la silla, son un símbolo tangible de su profesión y de la dedicación requerida para dominarla.
Más allá de la representación literal de una bailarina en reposo, esta composición parece explorar temas como la fragilidad, la disciplina y la belleza efímera. La mirada perdida de la figura sugiere una reflexión interna, quizás sobre el esfuerzo y la pasión que implica su arte. El ambiente general transmite una sensación de quietud contemplativa, invitando al espectador a sumergirse en un universo de gracia y delicadeza. Se percibe una tensión entre la fuerza física necesaria para el ballet y la vulnerabilidad expresada en la postura y la mirada de la bailarina. La obra evoca, por tanto, no solo la imagen de una artista, sino también su mundo interior y los desafíos que enfrenta.