Rogier Van Der Weyden – Triptych of the redemption EUR
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En el panel izquierdo, la figura central es un hombre vestido de rojo intenso, rodeado de una corte de personas ataviadas con ropajes suntuosos. El personaje principal parece presidir una asamblea o juicio, con una expresión solemne y autoritaria. A sus pies, se despliega una escena caótica que sugiere sufrimiento y condenación; figuras desnudas y atormentadas se retuercen en un paisaje infernal. La paleta de colores es vibrante, dominada por el rojo, el azul y el dorado, creando una atmósfera de poder y trascendencia.
El panel central presenta una escena más contenida pero igualmente significativa. Un hombre crucificado ocupa el lugar principal, su cuerpo expuesto a la mirada del espectador. A ambos lados, dos figuras femeninas, vestidas con hábitos religiosos, parecen interceder o contemplar la crucifixión con profunda devoción. Detrás de ellos, una multitud observa la escena desde un balcón arquitectónico, creando una sensación de distancia y perspectiva. La luz ilumina el cuerpo del crucificado, enfatizando su sufrimiento y sacrificio.
Finalmente, en el panel derecho, se aprecia una figura femenina vestida de blanco que desciende desde lo alto, extendiendo sus brazos hacia dos figuras masculinas desnudas que se encuentran frente a un muro arquitectónico. Estas figuras parecen representar la inocencia o la pureza original, contrastando con las escenas de sufrimiento y juicio mostradas en los paneles anteriores. La atmósfera es más serena y esperanzadora, sugiriendo una posible redención o reconciliación.
Subtextualmente, el tríptico parece explorar temas como el pecado, la justicia divina, la expiación y la esperanza. La presencia recurrente de figuras vestidas con ropajes religiosos sugiere un contexto espiritual profundo, mientras que las escenas de sufrimiento y juicio implican una reflexión sobre la condición humana y sus consecuencias. La yuxtaposición de imágenes contrastantes – condenación e intercesión, sufrimiento y redención – invita a la contemplación y al análisis moral del espectador. La arquitectura detallada y los arcos ojivales refuerzan la sensación de solemnidad y trascendencia, creando una obra que trasciende lo meramente narrativo para adentrarse en el ámbito de la reflexión teológica y filosófica.